
Por Edgar Ferrer
El diccionario de la Real Academia Española (RAE) dice que el criterio es la ‘norma para conocer la verdad’. Según esta definición, el criterio se obtiene cuando uno adopta una metodología para conocer la verdad. El diccionario, a su vez, define verdad como la correspondencia entre lo que pasa y lo que se dice que pasa.
En el camino de la formación de criterio, la experiencia inicial puede resultar frustrante. Con el apoyo de algunos puntos esenciales, el recorrido se hace más liviano.
María D’Adamo se formó estudiando guitarra y luego hizo la carrera de Dirección coral; dentro de su desarrollo profesional, D’Adamo dirige coros, toca la guitarra y enseña música. También integra, junto a las intérpretes Úrsula Leal Capria (piano), Juliana Daniela Mosti (flauta traversa) y Pau Er (percusión), el grupo de música latinoamericana Pumalaca.
María fue una de las primeras personas en poner a prueba los ejercicios metodológicos de las Técnicas de Creatividad Musical cuando el libro todavía estaba en la etapa de galeras para su primera edición, a finales de la década del 90. Le di clases de guitarra, después de armonía y de análisis.
Ella, cuando nos pusimos en marcha para trabajar las técnicas, tuvo la experiencia de aprendizaje de un método vivo, y lo que más rescata del oficio de hacer música, dicho por ella misma, es que el trabajo sostenido le dio confianza en su propia percepción.
“Lo que me aportó mucho del método fue confiar en el oído, en el criterio. El hecho de que cuando uno crea una melodía, luego la escucha, y si en algún momento se traba, ese recién es el momento de ir a analizar la teoría para comprender por qué pasó lo que pasó. Primero, la práctica. O ambas, teoría y práctica, juntas. Ambas de la mano. El aprendizaje de crear melodías sobre una base armónica simple lo aplicamos, también, en los arreglos de mi cuarteto Pumalaca”, expresa María D’Adamo.

Un paso más cerca del criterio: la fluidez interrumpida puede traer suerte
Siguiendo las palabras de D’Adamo, la confianza en el propio oído musical es clave para crear. A su vez, el trabajo creativo en la música debería ser tranquilo, apoyado sobre una metodología simple y de alguna manera, repetitivo. No en el contenido, sino en el método, para que uno pueda seguir su propia huella y trabajar, con calma, en la formación de criterio.
Lo que nos dice María D’Adamo, por su experiencia profesional, es que ella aprendió a trabajar con la música como los niños y niñas, a través de jugar y de crear libremente; no pensando solo en la teoría y teniendo como prioridad no cometer errores.
“Cuando algo se estanca y no tiene fluidez, es porque falta coherencia en el discurso. Como sucede con el lenguaje, en el contenido de lo que uno dice. Ese es un aprendizaje que me acompaña siempre, desde que conocí el método y el libro”, suma D’Adamo.
Como dice María, ella aprendió, a lo largo de su formación, que la fluidez y la coherencia son dos aspectos de la creatividad musical que van de la mano.
Uno tiene que prestar especial atención solamente cuando se pierde la fluidez en el discurso musical; mientras tanto, uno debe jugar con tranquilidad, respetando la metodología. Esta reflexión, que parece tan simple y básica, en realidad es un mandato habitual en el oficio. Se suele decir que ‘lo que manda es lo que suena’, y no se equivocan.

Lo simple prepara el camino para lo más complejo dentro del desarrollo de criterio
Se me viene a la cabeza una aclaración que agregué en el libro. Es una nota para que lean aquellos que se sientan desanimados después de las primeras ejercitaciones.
Allí digo que las primeras melodías tal vez nos parezcan pobres, hechas con pocas notas, flojas. Esto, lejos de ser una rareza, es una sensación natural y no dice nada de la propia capacidad. Algunos pueden pensar que no sirven para hacer música o que no le encuentran la vuelta. Todo lo contrario. Estas melodías simples serán de gran utilidad más adelante, para hacer reemplazos de acordes. Aprender de entrada que uno puede generar algo simple, que suene natural, es importantísimo en el camino del desarrollo del criterio.
El resultado esperado, que suene “lindo”
Increíblemente, muchas veces, en el tránsito de aprender, la certeza de que el puntapié lo da un sonido natural y “bello” se pierde. En lugar de ser el eje central de construcción de una metodología de trabajo y de aprendizaje, esto se convierte en una especie de “premio consuelo” que se aplica cuando uno no le encuentra la vuelta a la melodía.
El remedio para atravesar esta frustración es recordar que lo importante es el esfuerzo: trabajar, producir, y esperar hasta lograr el criterio. Con el tiempo, uno valora las buenas ideas de los demás, pero, por ahora, la única regla de medición que tenemos que tener en cuenta es que nosotros nos divirtamos haciendo el trabajo y que simple y sencillamente, ‘suene lindo’.
Como le debe haber pasado a cualquier músico de generaciones anteriores, que empieza a jugar con un instrumento y que trata de inventar una canción guiado por su intuición.
El diccionario al que hicimos referencia al comienzo del artículo también define verdad como la correspondencia entre lo que una persona siente, piensa, dice y hace. Cultivar la creatividad musical propia es el camino. Una vez más, queremos cerrar este artículo diciendo solamente dos palabras: ¡Ánimo! ¡Coraje!. Hasta la próxima.
La experiencia de María D’Adamo y su participación en el Grupo Pumalaca
Presentación de Técnicas de Creatividad Musical Segunda Edición en la Biblioteca Nacional Mariano Moreno. A partir del minuto 15:23, la experiencia de María D’Adamo, seguida de su interpretación junto a Pumalaca.



