
La creatividad musical como expresión política de la memoria.
Por Edgar Ferrer
Las técnicas de creatividad musical alcanzan múltiples aristas de la formación artística. En esta nueva entrega, Antonio Vivaldi toma cuerpo de mujer: la evolución política y social entre el siglo XVII y el XXI permitió que las vidas de músicos incluyan experiencias femeninas; mujeres que consiguieron que sus medios de vida se basen en el aprendizaje, la composición y la enseñanza de la música.
Una de las referentes de esta condición de posibilidad es Flavia Guzmán, directora de orquesta, violonchelista, arregladora y docente. Actualmente dirige la Orquesta Argentina de Mujeres Celia Torrá, de la que es fundadora.
Guzmán, en sus propias palabras, comprende su oficio como una manifestación de su historia, pero también de la historia de mujeres y agentes de cultura que la precedieron.
En su recorrido de formación, Flavia estudió en el Conservatorio Superior de Música Manuel de Falla y ahora continúa formándose como estudiante de la Maestría en Cultura Pública en la UNA.
En sus primeros años formativos, la distancia entre conocimiento teórico y práctico que observaba en las propuestas de enseñanza que se le ofrecían le generaba inquietud. “Esta es una de las grandes dificultades estructurales que enfrentamos en los trayectos formativos: la desconexión entre las exigencias prácticas y los saberes necesarios para sostenerlas”, explica Flavia Guzmán.
Ante esta falta, Guzmán buscó las herramientas necesarias para integrar su educación musical para avanzar en su carrera. Así fue como se cruzó con el método que plantea Técnicas de Creatividad Musical.

Las palabras de Flavia Guzmán sobre su hallazgo con el método de creatividad musical
“Conocí el libro en mi primer año de la carrera de Dirección Orquestal. En ese momento sentía una gran necesidad frente a la materia de dirección. Me encontraba dirigiendo la orquesta institucional del conservatorio sin haber cursado aún materias fundamentales como armonía o historia, ni haber tenido experiencia previa real frente a un conjunto”, expresa la directora de orquesta.
De este modo, el aprendizaje mediado por su propia creatividad le permitió acercarse a un aprendizaje musical “genuino”. Esto, para su recorrido, significó una segunda determinación política del oficio.
“Entendí que no era necesario elegir entre el lenguaje académico y las músicas de nuestras comunidades, que el análisis y la escritura podían también abrazar las formas populares, los timbres de lo cotidiano y las expresiones de lo diverso”, agrega Flavia.
A partir de la certeza de que lo creativo es también político, porque permite incorporar la propia historia y las raíces a la formación académica, Guzmán se adentró en la tarea de investigar el aporte de compositoras latinoamericanas, muchas veces silenciadas o ignoradas por la historia oficial. Fruto de estos años de trabajo fue la fundación de la Orquesta Argentina de Mujeres Celia Torrá.
Para Flavia, el método “no es solo una guía para desbloquear la creatividad musical. Es una forma de pensar, de escuchar, de revisar los procesos —musicales y personales— con mayor claridad. Es una herramienta flexible, adaptable a cada trayecto, y que permite tender puentes entre la intuición y el análisis, entre el arte y el contexto, entre lo individual y lo colectivo”.
La directora y docente tiene una mirada de la composición, de los arreglos, de la dirección de orquesta y de la docencia profundamente política, en el sentido de que sabe que los artistas somos agentes de memoria y que tenemos un oficio que se manifiesta en cada acto.
Las presentaciones públicas de la música en la que trabajamos no son meros eventos artísticos, sino actos de identidad cultural y de inserción social. Flavia honra a la música argentina luchando codo a codo con otras mujeres y con toda la comunidad para que haya más voces representantes de nuestra cultura.



